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  • Foto del escritorMaren Kids

Cómo librarte de la carga emocional y la tensión que la acompaña

Es probable que hayas escuchado el término bagaje emocional, equipaje emocional o carga emocional.

A veces, se usa para describir el fenómeno de arrastrar traumas pasados o las llamadas experiencias negativas a lo largo de la vida, las relaciones o la carrera.

Puedes ver esto reflejado en la postura de alguien, como si llevara un peso insoportable. Incluso puede impedirles avanzar en la vida.

Todos arrastramos, en cierta medida, emociones no procesadas de las experiencias vividas. Sin embargo, las emociones que no se tratan no desaparecen sin más.

Pueden afectar:

  • la forma en que piensas de ti mismo

  • cómo reaccionas al estrés

  • tu bienestar físico

  • tus relaciones con los demás

Al fin y al cabo, el equipaje emocional recibe ese nombre por algo, ¿no?

Vamos a desentrañar las capas de cómo y dónde se atascan las emociones, para que puedas liberar lo que te está agobiando.


¿Cómo quedan atrapadas las emociones?

Un ejemplo clásico es el miedo.

Si te encuentras en una situación en la que tienes miedo, tu cuerpo genera una respuesta física a esta emoción activando la respuesta de lucha-huida-inmovilización.

Según Nelson, cuando se experimenta una emoción ocurren tres cosas.

  1. Desarrollamos una vibración emocional.

  2. Sentimos la emoción y cualquier pensamiento o sensación física asociada a ella. Es aquí donde entra en juego la interconexión de la mente y el cuerpo.

  3. Pasamos de la emoción cuando la procesamos.

Según Olson y otras investigaciones, el procesamiento emocional se produce en las estructuras límbicas del cerebro.

Estamos constantemente recibiendo información, lo que genera respuestas preconscientes del sistema nervioso autónomo. Esto envía una señal al cuerpo que activa la emoción correspondiente.

En otras palabras, tu “sensación” proviene de lo que te dice tu sistema nervioso.

Según Nelson, cuando el segundo o tercer paso mencionado anteriormente se interrumpe, la energía de la emoción queda atrapada en el cuerpo. Como resultado, podrías experimentar tensión muscular, dolor u otras dolencias.


Aquí te presentamos 4 ejercicios que puedes realizar para liberar emociones:

Ejercicio 1

Antes de acostarte toma una hoja y un lápiz, y anota esa situación compleja que te está sucediendo, o algún motivo que te tenga abrumado. Si no hay ninguna, puedes anotar cómo te sentiste durante el día. Te sugerimos hacer este ejercicio durante una semana, por lo menos. Si no te gusta escribir, puedes hacer audios.


Ejercicio 2

Este ejercicio consiste en que recuerdes y anotes en un cuaderno seis situaciones pasadas que fueron importantes para ti. En esas anotaciones deben ir tres situaciones negativas y tres positivas. Puedes centrarte en algo específico de tu niñez o tu presente.


Ejercicio 3

Completa las siguientes frases como sientas que es adecuado:

  • Soy una persona feliz cuando….

  • Tengo miedo cuando…

  • Lo que más me enfada es…

  • Estoy triste cuando…

  • Me siento querido(a) cuando…

  • Odio cuando…

  • Me animo cuando…

  • Me siento querido(a) por…

  • Me produce ansiedad…

  • Lo que más me cuesta controlar es…

  • Cuando tengo mucha ira me provoca…

  • Cuando tengo miedo siento…

  • Me siento culpable de…

  • Me felicito cuando…

  • Una de las cosas que más me indigna es…

  • Me admiro por…


Ejercicio 4

Este ejercicio de atención plena lo puedes realizar cuando dispongas de poco tiempo, te encuentres bajo tensión y estrés:

  • Frena cualquier actividad que estés realizando.

  • Respira con atención, siente cómo entra y sale el aire por tu nariz, como baja por tu pecho y llega a tu abdomen.

  • Permítete sentir. Cómo estás, cómo te sientes, sin cambiarías lo que estás experimentando.

  • Regresa a lo que estabas haciendo.


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