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Disciplina positiva

Esta semana tocaremos un tema muy interesante, la Disciplina Positiva, este tipo de crianza es un modelo educativo basado en dos psiquiatras austriacos, Alfred Adler y Rudolf, los cuales pensaban que el autoritarismo y el castigo no generan una atmosfera de conexión necesaria para que los niños y niñas tuvieran algún cambio comportamental, pues entendía que crecer y aprender como ser humano requiere el valor de ser imperfecto, sin embargo la mayoría de los seres humanos nos sentimos presionados por pertecer a un grupo y hacer lo que este nos digan, pues de esto depende nuestra salud mental.

La disciplina positiva se fundamenta en 5 principios que atienden a las necesidades de todos los seres humanos:

1.- Conexión. Los niños y niñas necesitan no solo orden y estructura si no también libertad y poder de elección, cuando estos no se sienten conectado a su medio, familia, escuela o comunidad, no logran entender la perspectiva de este medio pues no se siente como parte y entonces no podrá realizar acciones eficaces que puedan mejorar su conducta.


2.- Desarrollar el sentimiento de la contribución. Generar en nuestros hijos e hijas el atributo de la contribución, en cada ámbito de su vida, le permitirá crecer con la idea de que son parte fundamental de su grupo social eliminando así el sentimiento de inutilidad.


3.- Sentimientos comprendidos. Cuando respetamos y aceptamos los sentimientos y expresiones de nuestros hijos e hijas les enseñamos a sentirse respetados e invitamos a la comunicación.


4.- Relaciones de respeto mutuo. El respeto mutuo es aquel que se basa en el sentimiento de la reciprocidad, donde se respeta al otro y se recibe de vuelta el mismo respeto.


5.- Habilidades socioemocionales. Estas habilidades permiten a las personas entender y regular sus emociones, sentir y mostrar empatía por los demás, establecer y desarrollar relaciones positivas, tomar decisiones responsables y establecer metas y objetivos razonables.


A muchos padres y madres se les dificulta desarrollar estas habilidades pues estamos acostumbrados a un estilo de crianza o a aceptar reglas y normas aun sabiendo que estas nos están generando daño, las siguientes acciones pueden ayudarte a generar cambios en tu estilo de crianza.


-Muestra empatía. nuestros hijos e hijas no han tenido las experiencias que nosotros como adultos si, así que ellos no podrán elegir como nosotros, no podrán tomar decisiones como nosotros y no podrán actuar como nosotros, trata de respetar y entender su punto de vista; empatía es ponerme en el lugar del otro y entender desde su perspectiva su mundo.

- Mantén la dignidad y el respeto por ti mismo y por tus hijos e hijas. Cuando los niños no saben hacer las cosas, no quieren o no pueden es cuando más nos necesitan, tu calma, es su calma, traza metas de corto alcance para que puedas desarrollar las competencias y habilidades que quieres en tus hijos e hijas, pero a su paso y ritmo.


-Elimina los castigos. Céntrate en las soluciones en vez de los castigos, el castigo en la crianza es un método de sancionar los errores y el que comete este error es culpable, los padres y las madres se centran en la detección de los errores y aplican un castigo como medida para que este no se vuelva a repetir, sin embargo lo que enseñamos a nuestros hijos con esta creencia es que pasarlo mal, humillarlo, prohibirle cosas, o sufrir de algún modo está bien y funciona como una estrategia de aprendizaje sin importar como se sienta él o ella.

- Elimina las expectativas. No generes expectativas para tus hijos e hijas ya que estas provocan miedo, angustia y ansiedad en ellos pues se desgastan al querer cubrir lo que los padres y madres esperan de ellos y ellas, pues temen defraudar las expectativas que sus padres o madres tienen de ellos y ellas.


-Acompaña y supervisa de manera constante. Supervisar debe significar un acompañamiento a través de la confianza, debemos de fomentar el pensamiento crítico, para que nuestros hijos e hijas elijan las conductas más positivas para su vida insertando la retroalimentación en lugar de los sermones o de la obediencia ciega, debemos estar ahí para que sepan que somos un recurso del que pueden echar mano, pero no como modelos impositivos los cuales debamos decirles que hacer.


-Evita herir a tus hijos e hijas. Recuerda separar las conductas de las personas, si nosotros nos enfocamos en corregir las conductas seguramente utilizaremos menos palabras hirientes, “eres un niño malo” “eres un irresponsable” “eres una tonta”, este tipo de palabras marca a nuestros hijos para toda vida y son fundamentales en el desarrollo de su autoestima.


- Crea rutinas. Establecer rutinas evita desacuerdos y establece hábitos así nuestros hijos e hijas aprenderán a ser responsables y a cooperar más con la familia de una forma natural y menos impositiva.


Te invitamos a que pongas en práctica estos consejos, cuéntanos sobre tu experiencia o escríbenos para resolver tus dudas, te compartimos también la recomendación de esta semana: Por tu propio bien”, Autor: Alice Miller, Editorial: Tusquets




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