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EDUCACIÓN EMOCIONAL Y REDES SOCIALES: ¿UNA SOLUCIÓN SUPERFICIAL A UN PROBLEMA COMPLEJO?

LA PSICOLOGÍA "INSTANTÁNEA" QUE SE ENCUENTRA EN INSTAGRAM O FACEBOOK NOS HACE PERDER DE VISTA LA SINGULARIDAD DESDE LA QUE ACTÚA CADA PERSONA


En los últimos años, las emociones han ganado un lugar relevante en lo público y lo privado. Actualmente es cada vez más común que las emociones se tomen en cuenta incluso en ámbitos donde antes se les subestimaba o se les ignoraba, como el terreno profesional, laboral o educativo.

Un posible indicador de este fenómeno es la popularidad que tienen ahora términos como“inteligencia emocional”, “apego”, “autocuidado”, “salud mental”, "responsabilidad afectiva" y aun uno tan polémico o debatible como “toxicidad” (referido a las relaciones interpersonales), tan en boga en nuestra época. Estos términos, pese a tener su origen en campos de especialización psicológica y de otras disciplinas, se han vuelto tan comunes que no sería exagerado afirmar que han pasado a formar parte no sólo del vocabulario de nuestra época sino también de la mentalidad de nuestro tiempo. Así, influyen en la manera en que se interpretan y se viven situaciones donde las emociones están involucradas, por ejemplo, la relación de una madre con su hija, una relación de pareja, una relación de amistad, etcétera. Si pensamos en el lenguaje de nuestros padres o abuelos, quizá palabras como “desapego” o “crianza” serían impensables en sus conversaciones.

Esta situación es compleja. Desde el sentido común quizá dicha relevancia de las emociones nos parezca ya muy evidente o “lógica”, pero esa apariencia de “naturalidad” también habla del nivel de penetración logrado por el actual discurso reivindicador de las emociones.


Los medios digitales son uno de los elementos con los que puede comenzar a explicarse este fenómeno. En cierta forma, son también uno de los primeros puntos de contacto entre la realidad cotidiana y los campos de saber especializado que tienen a las emociones como objeto de estudio.

Particularmente en las redes sociales abundan publicaciones que “sintetizan” o “simplifican” conceptos y nociones de disciplinas como la psicología para hacerlos accesibles a un público masivo (no especializado), con una cierta intención pragmática. Dicha simplificación tiene como propósito que el concepto en cuestión pueda ser utilizado en la vida diaria, casi siempre como solución a un problema tal vez común a muchas personas (de ahí el interés de difundirlo).



Esta especie de psicología ready-made tiene un éxito notable. Las publicaciones de su tipo alcanzan métricas impresionantes, quizá incluso un tanto increíbles tomando en cuenta los temas de los que hablan. Desde cierta perspectiva es sorprendente que ahora haya tanta gente interesada en entender sus emociones (si es que esta deducción es admisible ante lo que puede observarse en redes sociales). Incluso podría uno preguntarse dónde estaba ese interés hace un par de décadas y pensar en los cambios sociales y culturales que han ocurrido para que dichos temas hayan emergido a un nivel más superficial de lo público y lo privado, “visibilizándose” (como se dice ahora de tantos otros fenómenos que al parecer antes estaban ocultos o disimulados).


Twitter del autor: @juanpablocahz




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