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Primera semana de clases: cómo acompañar a tu hijo en el regreso a la escuela

  • Foto del escritor: Maren Kids
    Maren Kids
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

Los primeros días no tienen que ser perfectos: adaptarse también forma parte del aprendizaje

El regreso a clases llega acompañado de mochilas nuevas, reencuentros, salones diferentes y mucha emoción. Pero también puede traer nervios, cansancio, llanto, cambios de humor o simplemente la necesidad de unos días para volver a encontrar el ritmo.

Para los adultos puede parecer que después del primer día todo debería comenzar a funcionar con normalidad. Para los niños, sin embargo, la primera semana de clases es un periodo de adaptación.

Incluso cuando regresan a una escuela que ya conocen.


¿Por qué la primera semana de clases puede ser difícil?

Volver a la escuela implica muchos cambios al mismo tiempo: levantarse más temprano, seguir horarios, separarse de mamá o papá, convivir nuevamente con un grupo, conocer maestros, permanecer atentos durante más tiempo y seguir nuevas rutinas.

Por eso, durante los primeros días de escuela podemos observar comportamientos diferentes a los habituales.

Algunos niños pueden mostrarse más cansados, sensibles o irritables. Otros quizá necesiten más atención al llegar a casa, tengan dificultad para levantarse por la mañana o incluso digan: “No quiero ir a la escuela”.

Esto no significa automáticamente que algo esté mal.

Muchas veces es simplemente su manera de procesar todos los cambios que implica el regreso.


“Entró feliz el primer día y ahora no quiere ir”

También puede suceder.

El primer día existe emoción por lo nuevo: estrenar mochila, encontrarse con amigos o descubrir el salón. Después de unos días, cuando el niño comprende que esta será nuevamente su rutina cotidiana, puede aparecer resistencia.

En niños pequeños también puede presentarse ansiedad por separación: llanto al despedirse, dificultad para soltar a mamá o papá o preguntas constantes sobre cuándo regresarán por ellos.

Lo importante no es conseguir que nunca lloren o se sientan nerviosos, sino transmitirles seguridad mientras atraviesan la adaptación escolar.


¿Cómo ayudar a mi hijo a adaptarse a la escuela?

Hay pequeñas acciones que pueden hacer una gran diferencia durante la primera semana.

Mantén rutinas predecibles. Dormir y despertar aproximadamente a la misma hora, preparar las cosas desde la noche anterior y evitar mañanas demasiado apresuradas ayuda a que los niños sepan qué esperar.

Haz despedidas claras y tranquilas. Alargar demasiado el momento de separación puede aumentar la incertidumbre. Un abrazo, una frase cariñosa y la seguridad de que volverán a verse pueden ser suficientes.

Evita prometer que “no va a pasar nada”. Mejor transmite confianza: “Sé que es un día nuevo y puedes sentirte nervioso. Tu maestra estará contigo y yo regresaré por ti.”

Permite que descanse al llegar a casa. Después de varias horas siguiendo instrucciones, conviviendo y procesando estímulos, algunos niños necesitan simplemente jugar, descansar o estar cerca de sus adultos.

Y, sobre todo, dale tiempo.


La pregunta que hacemos al salir de la escuela también importa

“¿Cómo te fue?” suele producir una respuesta muy conocida:

“Bien.”

😂

Podemos intentar preguntas más concretas que ayuden a iniciar una conversación:

  • ¿Qué fue lo que más te gustó de hoy?

  • ¿Con quién jugaste?

  • ¿Qué te hizo reír?

  • ¿Hubo algo que te pareciera difícil?

  • ¿Qué te gustaría volver a hacer mañana?

No necesitamos convertir el camino a casa en un interrogatorio. La intención es abrir un espacio para que, cuando quieran contar algo, sepan que estamos disponibles para escucharlos.


¿Cuánto dura la adaptación escolar?

No existe un número exacto de días.

Cada niño vive el regreso a clases de manera diferente. Algunos recuperan rápidamente la rutina; otros necesitan más tiempo para sentirse completamente seguros.

Por eso es importante evitar comparaciones como:

“Mira, los demás niños ya no lloran.”

La adaptación no es una competencia.

Más que preguntarnos si nuestro hijo ya debería haberse adaptado, podemos observar poco a poco si comienza a reconocer su rutina, establecer vínculos, sentirse más tranquilo y desenvolverse con mayor seguridad.

Si una dificultad persiste, aumenta o genera preocupación, la comunicación entre familia y escuela será fundamental para entender qué está ocurriendo y acompañarlo juntos.


Familia y escuela: el mismo equipo

Durante los primeros días, los niños necesitan percibir algo muy sencillo: los adultos que los acompañan confían unos en otros.

Cuando la familia transmite seguridad respecto a la escuela y la escuela mantiene una comunicación cercana con las familias, el niño encuentra coherencia entre sus dos espacios más importantes.

No necesitamos una primera semana perfecta.

Necesitamos tiempo, paciencia, rutinas y adultos disponibles para acompañar.

Porque volver a la escuela también significa volver a aprender a separarse, encontrarse, convivir, organizarse y descubrir.

Y todo eso también es aprendizaje. 💛


Para reflexionar

¿Cómo está viviendo tu hijo esta primera semana de clases: emocionado, cansado, nervioso… o un poquito de todo?

Cuéntanos tu experiencia. Seguramente otra familia está pasando por algo muy parecido.

 
 
 

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